Cuentos goticos
Cuentos goticos Cincolo no se sintió muy feliz con el reproche, pero consideró que era apropiado. Así, concediéndole el punto, volvió a sentarse, algo acalorado con lo que ya había bebido, y le pidió a su invitado noticias sobre Alemania y qué esperanzas había para la buena causa. Monna Gegia se contuvo ante esas palabras, y Ricciardo contestó:
—Corren muchos informes, y se albergan altas esperanzas, en especial en el norte de Italia, para el éxito de nuestra expedición. Corradino ha llegado a Génova y, aunque las filas de su ejército se vieron diezmadas por la deserción de sus tropas alemanas, se espera que sean ocupadas rápidamente por reclutas italianos, más valientes y leales que esos extranjeros, extraños a nuestra tierra, que no podían luchar por la causa con nuestro ardor.
—¿Y cómo lo lleva él?