El último hombre
El último hombre Y así, mientras Raymond se hallaba envuelto en visiones de poder y fama, mientras ansiaba dominar por completo los elementos y las mentes de los hombres, el territorio de su propio corazón escapaba a su control. Y de aquella fuente imprevista surgiría el poderoso torrente que dominaría su voluntad y arrastraría hasta el mar inmenso la fama, la esperanza y la felicidad.