El último hombre
El último hombre Considero injusta esa fábula que proclama la superioridad del sol sobre el viento.45Quién no ha visto la tierra ligera, la atmósfera balsámica, la naturaleza alegre tornarse oscura, fría e inhóspita cuando el viento, aletargado, despierta por el este o, cuando las nubes grises encapotan el cielo y cortinas de lluvia, inagotables, descienden hasta que la tierra empapada, incapaz de absorber más agua, y forma charcos en su superficie; o cuando la antorcha del día parece un meteoro que podría sofocarse. Y quién no ha visto levantarse el viento del norte que empuja los nubarrones, y aparecer el cielo veteado, y al poco surgir una abertura en los vapores del ojo del viento, a través del cual brilla el azul más intenso Las nubes pierden grosor; se forma un arco que asciende sin fin y, retirándose el velo del muro universal, el sol envía sus rayos, reanimado y alimentado por la brisa.