El último hombre
El último hombre -Asà quedamos -dijo Adrian-, dos árboles melancólicos, desahuciados, que se alzan donde antes se mecÃa todo un bosque. Nos queda lamentarnos, añorar y morir. Y sin embargo ahora mismo nos quedan por cumplir deberes que debemos conminarnos a cumplir: el deber de dar placer allá donde podamos y, mediante la fuerza del amor, iluminar con los colores del arco iris esta tormenta de pesar. No me quejaré si en esta hora extrema conservamos apenas lo que ahora poseemos. Algo me dice, Ver- ney, que ya no hemos de temer a nuestro enemigo cruel, y me aferro con ganas a la voz de ese oráculo. Aunque extraño, será dulce presenciar el crecimiento de tu pequeño, el desarrollo del joven corazón de Clara. En medio de un mundo desierto, nosotros lo somos todo para ellos. Y si vivimos nuestra misión ha de consistir en lograr que este nuevo modo de vida les resulte feliz. De momento será fácil, pues sus ideas infantiles no se aventuran en el futuro, y el agudo anhelo de comprensión y todo el amor del que nuestra naturaleza es susceptible no han despertado aún en ellos. No podemos adivinar qué sucederá entonces, cuando la naturaleza ejerza sus poderes sagrados e ineludibles. Pero mucho antes de que ello ocurra podemos estar todos frÃos, como el que yace en esta tumba de hielo. Debemos preocuparnos sólo por el presente y tratar de llenar con imágenes agradables la imaginación inexperta de tu encantadora sobrina. Los escenarios que ahora nos rodean, a pesar de su inmensidad y maravilla, no son los que mejor pueden contribuir a la tarea. La naturaleza, aquÃ, se presenta como nuestra suerte, grande pero demasiado destructiva, desnuda y tosca como para permitir que en su joven imaginación surja la delicia. Dirijámonos a las soleadas llanuras de Italia. El invierno llegará pronto y vestirá estos parajes indómitos de una doble desolación. Pero nosotros cruzaremos estas áridas cumbres y la llevaremos a escenarios de fertilidad y belleza en los que su camino se verá adornado con flores y el ambiente alegre le inspirará placer y esperanza.