El último hombre
El último hombre Gradualmente su tristeza fue minando su salud, y después fue su inteligencia la que sucumbió a la misma tiranía. Sus modales se asilvestraron; en ocasiones se mostraba feroz y en ocasiones absorto en una melancolía muda. Sin previo aviso, Evadne abandonó Londres para trasladarse a París. Él fue tras ella y le dio alcance cuando su nave estaba a punto de zarpar. Nadie sabe qué sucedió entre ellos, pero Perdita ya no volvió a verlo. Adrian vivía en reclusión, nadie sabía dónde, servido por personas que su madre había contratado a tal efecto.