El último hombre

El último hombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Aquellos dos seres de maravillosos dones se habían librado del desastre universal del último año de soledad y habían sido mis compañeros. Mientras vivieron conmigo sentí todo su valor. Era consciente de que todos los demás sentimientos, el reproche, la pasión, se habían fundido gradualmente en un anhelo, una añoranza creciente por ellos. No había olvidado a la dulce compañera de mi juventud, madre de mis hijos, a mi adorada Idris; pero al menos, en su hermano veía revivir parte de su espíritu; y después, cuando la muerte de Evelyn me privó del recuerdo más preciado que de ella tenía, convertí a la persona de Adrian en un santuario dedicado a la memoria de mi amada, tratando de fundir las dos ideas. Sondeo las profundidades de mi corazón e intento en vano recordar las expresiones que puedan definir mi amor por aquellos dos restos de mi raza. Si el lamento y la pena me acechaban, como sucedía a veces en nuestro estado solitario e incierto, los tonos claros de la voz de Adrian y su mirada ferviente disipaban mi tristeza. O me alegraba sin saberlo al ser testigo de la serenidad y la dulce resignación expresadas en la frente despejada de Clara. Lo eran todo para mí: los soles de mi alma tenebrosa, el reposo de mi cansancio, el sueño reparador contra mi triste insomnio. Precaria, pálidamente, con palabras torpes, desnudas y débiles he expresado los sentimientos con que me aferraba a ellos. Me hubiera enroscado a ellos como una hiedra para que el mismo golpe nos abatiera a la vez. Habría penetrado en ellos, habría sido parte de ellos, para que


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker