Frankenstein
Frankenstein Permanecí inmóvil. La tormenta cesó; pero la lluvia continuaba, y todo estaba envuelto en tinieblas. Repasé los sucesos que hasta el momento había tratado de olvidar: todos los pasos que di hasta la creación; el fruto de mis propias manos, vivo, junto a mi cama; su huida. Habían transcurrido ya casi dos años desde la noche en que le había dado vida. ¿Era éste su primer crimen? ¡Dios mío! Había lanzado al mundo un engendro depravado, que se deleitaba causando males y desgracias. ¿No era la muerte de mi hermano prueba de ello?