Frankenstein
Frankenstein Poco después de nuestra llegada, mi padre se refirió a mi próxima unión con mi prima. Yo permanecÃa en silencio.
—¿Estás, acaso, enamorado de otra persona? —preguntó.
—En modo alguno —le respond×. Quiero a Elizabeth, y deseo nuestra boda. Por tanto, fijemos el dÃa; en él me consagraré, vivo o muerto, a la felicidad de mi prima.
—Mi querido VÃctor, no hables asÃ. Han caÃdo sobre nosotros grandes desgracias; pero esto debe servir para unirnos aún más a lo que nos queda, y volcar sobre los que viven el amor que sentÃamos por aquellos que ya no están con nosotros. Nuestro cÃrculo será reducido, pero fuertemente ceñido por los lazos del afecto y los sufrimientos comunes. Y cuando el tiempo haya limado tu desesperación, nacerán nuevos y queridos seres que reemplazarán aquellos que nos han sido arrebatados de forma tan cruel.