Frankenstein
Frankenstein 2 de septiembre
Mi querida hermana:
Te escribo acechado por un grave peligro, e ignoro si el destino me permitirá volver a ver mi querida Inglaterra y a los amigos que allí viven. Me cercan montañas de nieve que impiden la salida y amenazan a cada momento con aplastar el barco. Los valerosos hombres, a quienes convencí de que me acompañaran, vienen a mí en busca de una solución; pero no tengo ninguna que ofrecer. Hay algo terriblemente espantoso en nuestra situación, pero aún conservo la confianza y el valor. Quizá sobrevivamos; y, si no, como Séneca, moriré con buen ánimo.
¿Pero cuáles serán tus pensamientos, Margaret? No sabrás que he muerto, y esperarás ansiosamente mi regreso. Pasarán los años, y vivirás momentos de desesperación, pero siempre te atenazará la tortura de la esperanza. ¡Mi querida hermana!, la horrible desilusión de tus esperanzas me resulta más terrible aún que mi propia muerte. Pero tienes a tu marido y a tus hermosos hijos; y puedes ser feliz. ¡Que el cielo te bendiga, y permita que lo seas!