Frankenstein

Frankenstein

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Uno tras otro, murieron sus hermanos y hermanas, y su madre se quedó sin más hijos que aquella a la que había desatendido desde pequeña. La mujer sintió remordimiento y empezó a pensar que la muerte de sus preferidos era el castigo que por su parcialidad le enviaba el cielo. Era católica, y creo que su confesor coincidía con ella en esa idea. Tanto es así que, a los pocos meses de partir tú hacia Ingolstadt, la arrepentida madre de Justine la hizo volver a su casa. ¡Pobrecilla! ¡Cómo lloraba al abandonar nuestra casa! Estaba muy cambiada desde la muerte de mi tía; la pena le había dado una dulzura y seductora docilidad que contrastaban con la tremenda vivacidad de antaño. Tampoco era la casa de su madre el lugar más adecuado para que recuperara su alegría. La pobre mujer era muy titubeante en su arrepentimiento. A veces le suplicaba a Justine que perdonara su maldad, pero con mayor frecuencia la culpaba de la muerte de sus hermanos y hermana. La obsesión constante acabó enfermando a la señora Moritz, lo cual agravó su irascibilidad. Ahora ya descansa en paz. Murió a principios de este invierno, al llegar los primeros fríos. Justine está de nuevo con nosotros, y te aseguro que la amo tiernamente. Es muy inteligente y dulce, y muy bonita. Como te dije antes, sus gestos y expresión me recuerdan con frecuencia a mi querida tía.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker