Frankenstein
Frankenstein También quiero contarte algo, querido primo, del pequeño William. Me gustaría que lo vieras. Es muy alto para su edad; tiene los ojos azules, dulces y sonrientes, las pestañas oscuras y el pelo rizado. Cuando se ríe, le aparecen dos hoyuelos en las mejillas sonrosadas. Ya ha tenido una o dos pequeñas novias, pero Louisa Biron es su favorita, una bonita criatura de cinco años.
Y ahora, querido Víctor, supongo que te gustarán algunos cotilleos sobre las buenas gentes de Ginebra. La agraciada señorita Mansfield ya ha recibido varias visitas de felicitación por su próximo enlace con un joven inglés, John Melbourne. Su fea hermana, Manon, se casó el otoño pasado con el señor Duvillard, el rico banquero. A tu compañero predilecto de colegio, Louis Manoir, le han acaecido varios infortunios desde que Clerval salió de Ginebra. Pero ya se ha recuperado, y se dice que está a punto de casarse con madame Tavarnier, una joven francesa muy animada. Es viuda y mucho mayor que Manoir; pero es muy admirada y agrada a todos.
Escribiéndote me he animado mucho, querido primo. Pero no puedo terminar sin volver a preguntarte por tu salud. Querido Víctor, si no estás muy enfermo, escribe tú mismo y haznos felices a tu padre y a todos los demás. Si no…, lloro sólo de pensar en la otra posibilidad. Adiós mi queridísimo primo.
ELIZABETH LAVENZA
Ginebra, 18 de marzo de 17…