Carmilla
Carmilla Éste era nuestro medio social habitual; pero, naturalmente, podÃan producirse visitas de «vecinos» que vivÃan a tan sólo cinco o seis leguas. Mi vida, pese a todo, era más bien solitaria, puedo asegurártelo.
Mis gouvernantes tenÃan sobre mà tanto control como es posible imaginarse que eran capaces de tener personas tan sensatas sobre una muchacha más bien consentida, a la que su padre permitÃa actuar a su voluntad prácticamente en todo.