Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Pronto fue volviendo, bien que despacio, a sus hábitos de siempre; se dejó ver en la cena anual de los masones, y allí, entre sus pares, pareció muy mejorado. Es verdad que al principio parecía triste, como ausente y fuera de lugar, pero apenas bebió un poco, y siguió bebiendo mucho más de lo que acostumbraba, seguro que para liberarse de sus aprensiones, gozó de la buena compañía que encontró allí y se mostró hablador como pocas veces.
Estaba tan excitado por el influjo del vino, que, cerca de las diez y media de la noche, se despidió de sus amigos. Como por lo general los placeres de la mesa llevan a la galantería, se dirigió a la mansión de Lady Rochdale pues quería acabar la velada junto a quien pronto iba a convertirse en su esposa.
Pronto estuvo ante la casa, en… Street; y de inmediato pudo darse, en efecto, a los no menos gratos placeres de una buena conversación. No se puede decir, sin embargo, que el capitán Barton hubiera transgredido los límites del comportamiento que debe observar un caballero; estaba alegre por el mucho y buen vino trasegado, pero seguía manteniendo limpia la mente y claras sus ideas, así como sus maneras exquisitas.