Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —A menudo se renueva en mà el interés por asuntos e investigaciones que ya tenÃa olvidados, que pertenecen a otro tiempo… Un libro, por lo general, me lleva a otro, y en ocasiones me ha ocurrido que, no obstante producirse un lapso de veinte años, el recuerdo de una obra en concreto me lleva de manera obsesiva a la búsqueda de otra, lo que en ocasiones no es más que una quimera. En cualquier caso, amigo mÃo, si de verdad le interesa hacerse con un ejemplar de mi obra, tendré gran placer en proporcionárselo. Aún conservo dos, probablemente tres… SerÃa para mà un honor que me permitiera regalárselo.
—Es usted muy amable —me dijo el reverendo, ya recobrada la calma—. No sé cómo darle las gracias, creà que me resultarÃa imposible hacerme ya con su libro.
—Ni una palabra más —dije—. La verdad es que, en el fondo, me da vergüenza ofrecerle mi obra, que tan poco valor tiene ya… No vuelva a darme las gracias, pues, o llevado por un sentimiento de modestia tan impulsivo como a menudo necesario, me veré en la obligación de echar al fuego de la chimenea los pocos ejemplares que guardo.
El reverendo Mr. Jennings se echó a reÃr de buena gana; luego me preguntó que dónde me hospedaba en Londres, y tras hablar un poco más de distintas cosas se despidió cortésmente.