Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —En efecto, está agotado desde hace años —le dije—. Mas, como autor, no puede por menos que halagarme que no se haya olvidado usted de ese libro; no obstante —añadà riendo—, diez o doce años son muchos para haber estado sin frecuentar sus páginas, si es que tanto le interesó en su dÃa… Supongo que su interés tan reciente se debe a cualquier cosa a la que usted ha estado dándole vueltas en su cabeza, o a un acontecimiento que le haya recordado algo de lo allà leÃdo.
Ante este comentario que le hice mirándole profundamente a los ojos, sin ocultar que deseaba indagar algo en él, el reverendo Mr. Jennings se mostró evidentemente turbado, como una damisela que enrojeciera por cualquier tonterÃa. Bajó la vista al suelo, entrelazó con gran inquietud y tensión los dedos de sus manos, y pareció culpable de algo.
Naturalmente, intenté ayudarle a que saliera de una situación tan enojosa; para ello, como si no me hubiera dado cuenta de su incomodo, añadà al instante: