Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius A pesar de todas las disputas que mantenÃan y de los insultos que se decÃan —la mujer no se quedaba atrás y a veces le decÃa cosas realmente brutales, más que groseras—, a pesar de la vida en concubinato que mantenÃan, una vida llena de broncas constantes y a menudo mucho más que desagradables, una vida en concubinato de la que, no obstante los años que llevaban juntos, parecÃa totalmente excluido un mÃnimo sentimiento amoroso, o el simple respeto, y hasta el sencillo afecto, a pesar de todo esto, ahora que Pyneweck estaba en claro peligro de perder la vida, algo levemente parecido al remordimiento comenzó a brotar inopinadamente en los sentimientos, por lo general adormecidos, de su esposa. SabÃa bien que en Shrewsbury estaban a punto de desarrollarse unos hechos que no podÃan llevar a su marido a otro lugar que no fuese la horca. SabÃa también que no le amaba, pero nunca hubiera imaginado, ni lo hubiese querido, ni siquiera apenas una quincena atrás, que la inminente ejecución de su marido podrÃa producirle semejante impresión tan desazonadora y opresiva.
TenÃa plena constancia Mrs. Pyneweck de la fecha en que darÃa comienzo el juicio contra quien aún era su esposo y no podÃa quitarse la fecha de la mente ni por un momento. A medida que llegaba fue sintiendo que le faltaban las fuerzas, una angustia creciente.