Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Dos o tres dÃas más tarde supuso que el juicio habrÃa concluido. Coincidió la vista de la causa con unas fuertes inundaciones que hubo, a consecuencia de las lluvias, entre Londres y Shrewsbury, por lo que las noticias sobre lo sucedido tardaron en llegar aún más de lo habitual. QuerÃa la dama que aquellas inundaciones durasen cuanto más mejor, incluso eternamente, pues aunque la espera de nuevas, que suponÃa trágicas, la sumÃa aún más profundamente en la inquietud, preferÃa no enterarse de lo ocurrido, cosa que sucederÃa si las aguas seguÃan mostrándose tan reacias a dejar de anegar los caminos.
No obstante, albergaba Mrs. Pyneweck alguna esperanza, si bien remota; se decÃa que, en el fondo, y pues asà se lo habÃa demostrado alguna vez, si bien lejana en el tiempo, el juez Harbottle era a veces amable y gentil, un hombre afable. Por otra parte, y a escondidas del juez, se las habÃa arreglado para hacer llegar al marido cierta cantidad de dinero al objeto de que se procurase la asistencia legal que necesitaba de un abogado experto y con carácter.