Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius El médico, que era un entusiasta fervoroso de Esculapio[21], no estaba dispuesto a prestar la menor atención, sin embargo, a lo que tenía por sandeces propias de un hipocondríaco; así, por creer que era posible su curación, no obstante lo que sintiera, dijo una vez más al paciente que no padecía sino la manifestación dolorosa de la gota, y que no estaba capacitado siquiera para ocuparse de sus propios asuntos como debía, ya que el dolor le causaba sensaciones que impedían su buen juicio. Le dijo también que, un par de semanas más adelante, le daría permiso para considerar su futuro debidamente, cuando ya se hubiera recuperado del acceso gotoso, cuando ya no lo embargaran aquellas cuitas tan melancólicas.
Mientras eso acontecía, le decía el médico, debería mostrarse prudente; nada mal vendrían a su afección gotosa las aguas del balneario de Buxton, al contrario, pues le evitarían mayores penalidades.
Recomendó el médico, pues, descanso, e hizo que se metiera en la cama de inmediato. No quería prestar atención a otras consideraciones.
El mayordomo del juez, Mr. Gerningham, siguió al pie de la letra la prescripción del médico, administrándole el remedio recetado cuando debía hacerlo. Tal y como su señor se lo pidió, estuvo junto a él hasta que cayó en un sueño profundo.