Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Entramos en el salón y nos sentamos a tomar café y chocolate. Y aunque Carmilla no probó nada, parecía estar totalmente repuesta. Madame Perrodon y Mademoiselle De Lafontaine se reunieron con nosotras y jugamos una partidita de cartas, en el transcurso de la cual vino papá a por lo que él llamaba su «tacita de té».
Cuando acabó la partida, se sentó en el sofá al lado de Carmilla, y le preguntó, algo inquieto, si desde su llegada había tenido noticias de su madre.
—No —respondió ella.
A continuación le preguntó si sabía adónde podría enviarle él una carta en aquel momento.
—No sabría decíroslo —respondió ella, ambiguamente—. Mas he estado pensando en dejaros; ya habéis sido demasiado hospitalarios y amables conmigo. Os he causado innumerables molestias. Me gustaría coger mañana vuestro carruaje y correr la posta en su búsqueda. Sé dónde encontrarla finalmente, aunque no me atrevo a decíroslo.