Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —Bueno, eso explica lo ocurrido, que fue lo siguiente: os levantasteis dormida, y abristeis la puerta, sin dejar la llave en la cerradura, como de costumbre, sino extrayéndola y cerrando aquélla por fuera. Luego volvisteis a extraer la llave y os la llevasteis a cualquiera de los veinticinco aposentos de esta planta, o tal vez escaleras arriba o abajo. Hay tantos aposentos y gabinetes, tal profusión de muebles pesados, y tanta acumulación de trastos viejos, que se necesitarÃa una semana para registrar a fondo esta vieja mansión. ¿Comprendéis ahora lo que quiero decir?
—Claro que sÃ. Mas no del todo —respondió ella.
—¿Y cómo os explicáis, papá, que la hayamos encontrado después en el sofá de la recámara, que con tanto cuidado habÃamos registrado?