Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius —Desde luego, mi querida niña. No debo abordar los asuntos que ella desea silenciar. Veamos: el maravilloso suceso ocurrido la pasada noche consiste en que habéis sido desplazada de vuestra cama y de vuestra habitación sin despertaros, y ese traslado aparentemente ha tenido lugar con las ventanas y las dos puertas cerradas desde el interior. Voy a exponeros mi teorÃa, mas antes os haré una pregunta.
Carmilla se apoyaba en su mano, abatida. Madame Perrodon y yo escuchábamos conteniendo la respiración.
—Bien, mi pregunta es la siguiente: ¿nunca habéis tenido la sospecha de que pudierais caminar en sueños?
—Jamás, desde que era niña.
—¿Lo hacÃais, entonces, cuando erais muy pequeña?
—SÃ, sé que lo hacÃa. Mi vieja aya me lo ha contado a menudo.
Mi padre sonrió, asintiendo con la cabeza.