Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius »Es un mono pequeño y de pelaje muy negro; se distingue especialmente por un aire malévolo tan evidente como insondable. El primer año de nuestra convivencia se mostró de continuo huraño, como un enfermo. Aquello, empero, no hacía que menguara su malicia ni que dejara de vigilarme como lo hacía; no obstante, es verdad que parecía cuidar exquisitamente de no molestarme más allá de la vigilancia a que me tenía sometido. En ningún instante me quitó los ojos de encima. En realidad, nunca está lejos de mí, excepto cuando duermo; en la luz o en las tinieblas, de día o de noche, siempre se encuentra en esta casa desde aquel día, a excepción de esos inexplicables lapsos en los que desaparece inopinadamente durante algunas semanas.
»Por lo demás, resulta tan perceptible su presencia en la oscuridad como a la luz del día, y no me refiero sólo a sus ojos; todo él, en sí, es perfectamente visible, pues desprende un halo rojo parecido al resplandor humeante de las ascuas.