Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Tercera etapa
«Observo, doctor Hesselius, que no se pierde usted una sola palabra de mi relato… No obstante, y aunque no crea necesario pedírselo, le ruego que siga con idéntica atención lo que paso a contarle ahora… Hablan los médicos del nervio óptico; hablan igualmente de las ilusiones espectrales, como si el órgano de la visión fuese el único vulnerable a esos influjos malignos que padezco… Pero le aseguro que sé perfectamente lo que me ocurre. En mi terrible caso, esa limitación prevaleció al menos durante dos años; mas, tal y como se lleva uno la comida lentamente hasta los labios, para que de ellos pase a los dientes, y tal y como la punta del dedo meñique atrapada en las ruedas de un molino arrastra consigo la mano entera, y después el brazo, y después el cuerpo entero, así el pobre mortal atrapado por un extremo de la fibra más sensible de sus nervios se ve arrastrado sin remedio por la enorme maquinaria del infierno, hasta verse en la situación lamentable en que me encuentro. Así estoy yo, doctor Hesselius; imploro alivio para mis males mientras le hablo, pero a la vez sé bien que mi plegaria es imposible pues nada puede contra lo inexorable».