Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Claro está, al capitán le fue aceptada de inmediato la petición de mano de la joven dama, que hizo a la viuda Lady Rochdale, quien pronto hizo partÃcipes del evento a sus ciento cincuenta amigos más próximos, si bien pidiéndoles una discreción imposible. La única condición estribaba en que el padre de la joven diese su consentimiento; viajaba ya de regreso desde la India y arribarÃa como mucho en dos o tres semanas.
No habÃa dudas acerca de su consentimiento, asà que ese lapso de tiempo, una mera formalidad, no impedÃa que las gentes considerasen prometida a la pareja. Lady Rochdale, pues, y por cumplir con unas costumbres y una moralidad en gran medida pasadas ya de moda, impidió a su sobrina asistir a fiestas y otros actos mundanos, lo que la joven aceptó de buen grado.
El capitán Barton pasó a convertirse, a partir de aquella fecha, en el más asiduo visitante de la casa, permitiéndosele esos privilegios de la intimidad más confiada. CompartÃa mesa y mantel con las damas, y en fin, gozaba de cuanto se les consiente a los hombres cuya petición de mano les ha sido aceptada. Asà pasaban los dÃas, cuando comenzaron a producirse los misteriosos hechos que llenan de sombras esta narración, pues oscurecieron las vidas de quienes tan felices se las prometÃan.