Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius Salía del teatro una noche, aquel teatro que por aquellos días había en Crow Street, y se alejaba en compañía de varios conocidos, tras acompañar a Miss Montague y a Lady Rochdale hasta su carruaje, cuando, a la altura del colegio próximo, se despidió de ellos y siguió solo su camino. Era ya la una de la madrugada y las calles estaban desiertas. Mientras fue en la compañía de aquellos conocidos creyó escuchar a sus espaldas unos pasos, pero no le dio mayor importancia al asunto, ya que eran varias personas las que caminaban. Así y todo, se volvió un par de veces, para mirar atrás, temeroso de hallarse sometido de nuevo a persecución, y deseoso, a la vez, de ver a alguien, de poder darse una explicación lógica de aquellos pasos.
A nadie vio. La calle, tras ellos, estaba vacía. Y en cuanto siguió a solas su camino aumentó su malestar, su nerviosismo; sentía los pasos, muy próximos; sentía cada vez con mayor angustia una inexcusable sensación de terror.
Caminó junto a la tapia del parque, deteniéndose a cada poco para echar a caminar de nuevo. Los pasos que le seguían hacían lo mismo. Otra vez, como aquella noche, los oía unas veces muy lentos y otras acelerados, incluso a la carrera. En ningún momento vio a nadie, a pesar de la media docena larga de veces que se detuvo, se volvió y reanudó su camino.