Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius No hace falta decir cuál fue la impresión que le causó esta nueva y siniestra misiva, ni cuáles sus sentimientos. El capitán Barton pareció muy abatido durante varios días, después de la fecha de recepción de la carta, circunstancia que observaron no pocas personas, las cuales, no obstante, nada supieron de lo que le sucedía, pues ya se ha dicho que era un hombre muy reservado.
Fueran los que fuesen sus pensamientos acerca de los fantasmagóricos pasos que había oído, lo cierto es que aquellas cartas eran evidentes, reales, no una mera ilusión de sus sentidos; le llegaron, además, una vez pasada la noche en la que había oído los pasos, lo que suponía al menos una coincidencia sospechosa. Por otra parte, no podía impedir que su mente asociara aquellos hechos con unos episodios de su vida pasada que prefería no recordar, cosa que acrecentaba su angustia.
Ocurrió, sin embargo, que no sólo tuvo que ocuparse el capitán Barton de los preparativos de su boda, sino, por suerte para él, también de un asunto en el que hubo de poner toda su atención: una reclamación, por la que llevaba ya muchos años de litigio, sobre la titularidad de ciertas propiedades.