La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Los altos aranceles impuestos a la importación de muchas clases de bienes extranjeros, con objeto de desalentar su consumo en Gran Bretaña no han servido en muchos casos más que para avivar el contrabando, y en todos los casos han rebajado los ingresos aduaneros con respecto a los que podrían haber generado unos aranceles más moderados. El dicho del Dr. Swift, según el cual en la aritmética de las aduanas dos y dos no suman cuatro sino que a veces suman sólo uno, es perfectamente válido con relación a esos aranceles tan elevados, que jamás se habrían impuesto si el sistema mercantil no nos hubiese enseñado en muchos casos a emplear la imposición no como instrumento para conseguir ingresos sino para conseguir el monopolio. Los subsidios que en ocasiones se conceden a la exportación de productos y manufacturas locales, y los reembolsos que se pagan a la reexportación del grueso de los artículos extranjeros, han dado lugar a numerosos fraudes y a una suerte de contrabando más destructivo para la hacienda pública que ningún otro. Para conseguir el subsidio o el reembolso, es bien conocido que en algunas ocasiones las mercancías son fletadas y se hacen a la mar, sólo para ser después clandestinamente desembarcadas en algún otro lugar del país. …