La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Como se cobran altos aranceles sobre casi todos los bienes importados, nuestros comerciantes importadores procuran contrabandear el máximo y declarar el mínimo posible. Nuestros comerciantes exportadores, por el contrario, declaran más de lo que exportan, a veces por vanidad … y a veces para obtener un subsidio o un reembolso. Como consecuencia de todos estos fraudes, nuestras exportaciones son según los registros de aduanas mucho mayores que nuestras importaciones, para indecible regocijo de los políticos que miden la prosperidad nacional por lo que llaman la balanza comercial.
Todos los bienes importados, salvo exenciones especiales y nada numerosas, deben pagar derechos de aduanas. El registro del arancel es sumamente prolijo…
Para que la mayor parte de los miembros de una sociedad contribuyan a la hacienda pública en proporción a su gasto respectivo no es necesario gravar a todos y cada uno de los artículos que integran dicho gasto. Se supone que los ingresos derivados de los derechos de sisa o sobre consumos específicos son tan igualitarios con respecto a los contribuyentes como los derivados de los aranceles de aduanas; y los impuestos de sisa se establecen sólo sobre unos pocos artículos de consumo muy generalizado. Son muchos los que piensan que con una buena gestión los derechos de aduanas podían limitarse a unos pocos artículos sin pérdida alguna para el erario público y con gran ventaja para el comercio exterior.