La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Si el dinero no hubiese sido obtenido más que mediante anticipos, el transcurso de pocos años habría bastado para liberar a los ingresos públicos, sin necesidad de ninguna atención del gobierno, salvo la de no sobrecargar el fondo con más deuda de la que podía pagar en el plazo fijado, y la de no pedir un segundo anticipo antes de que hubiese vencido el primero. Pero casi todos los gobiernos europeos han sido incapaces de estas atenciones. A menudo han sobrecargado el fondo incluso con el primer anticipo; y cuando esto no sucedió, en general se ocuparon de sobrecargarlo mediante un segundo y un tercer anticipo formalizados antes del vencimiento del primero. De esta manera, el fondo llegó a ser totalmente insuficiente para pagar el principal y el interés del dinero tomado en préstamo sobre el mismo, con lo que fue necesario cargarlo sólo con el pago de los intereses, o de una anualidad perpetua equivalente al interés, y esos imprevisores anticipos dieron lugar a la más ruinosa práctica de la financiación perpetua. Pero aunque esta práctica traslada el rescate de los ingresos públicos desde una fecha fija a una tan indefinida que probablemente no llegue jamás, como a través de ella se puede obtener una suma mayor que mediante la vieja estrategia de los anticipos, una vez que los hombres se familiarizaron con la deuda perpetua, ella ha sido universalmente preferida cuando se plantean agudas exigencias al estado. El interés principal de los que se ocupan de la administración pública siempre es resolver los problemas del presente: la solución futura de la hacienda pública es algo que dejan para la posteridad.