La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La provincia de Holanda, por otro lado, en proporción a la extensión de su territorio y al número de sus habitantes, es un lugar más rico que Inglaterra. Allà el gobierno se endeuda al dos por ciento, y los ciudadanos particulares solventes al tres por ciento. Los salarios son mayores en Holanda que en Inglaterra, y es bien sabido que los holandeses negocian con menos beneficios que ningún otro pueblo de Europa. Algunos han sostenido que la actividad de Holanda está en decadencia, y eso puede ser cierto en algunas ramas especÃficas. Pero estos sÃntomas prueban suficientemente que no hay una decadencia generalizada. Cuando los beneficios disminuyen, los hombres de negocio están siempre dispuestos a lamentarse por la depresión de su negocio; a pesar de que la disminución de los beneficios es el efecto natural de la prosperidad, o de la inversión de un capital mayor que antes. Durante la última guerra los holandeses se apropiaron del comercio de tránsito de Francia, del que aún retienen buena parte. La abultada cuota que poseen en los fondos de Francia e Inglaterra —se ha dicho que cuarenta millones en Inglaterra, algo que me parece una considerable exageración— y las grandes suman que prestan a ciudadanos particulares en paÃses donde la tasa de interés es mayor que en el suyo, son circunstancias que sin duda demuestran la abundancia de su capital, o el hecho de que ha aumentado más allá de lo que pueden invertir en las actividades de su propio paÃs con un beneficio tolerable: pero no demuestran que esas actividades se hayan contraÃdo. Asà como el capital de un individuo, adquirido en un negocio concreto, puede expandirse más allá de lo que es posible invertir en él, y a pesar de ello el negocio puede expandirse, igual sucede con el capital de una gran nación.