La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En nuestras colonias de América del Norte y las Indias Occidentales tanto los salarios del trabajo como el interés del dinero, y consecuentemente los beneficios del capital son más altos que en Inglaterra. En las colonias tanto la tasa de interés legal como la de mercado fluctúan entre el seis y el ocho por ciento. Salarios y beneficios altos casi nunca se dan simultáneamente, salvo en las especiales circunstancias de las nuevas colonias. Durante algún tiempo una nueva colonia deberá siempre tener menos capital en proporción a la extensión de su territorio, y menos población en proporción a la extensión de su capital, que la mayorÃa de los demás paÃses. Tienen más tierra que capital para cultivarla. El capital que tienen, entonces, se dirige al cultivo sólo de la tierra más fértil y mejor situada, la tierra cercana al mar y a lo largo de las orillas de los rÃos navegables. Asimismo, esa tierra es a menudo adquirida a un precio incluso inferior al valor de su producción natural. El capital empleado en la compra y mejora de esas tierras debe rendir un muy copioso beneficio, y en consecuencia podrá pagar un muy elevado interés. Su rápida acumulación en un empleo tan redituable permitirá al colono incrementar su mano de obra a un ritmo por encima de lo que puede encontrar en una colonia nueva. Los trabajadores que consiga, en consecuencia, serán remunerados muy generosamente. A medida que la colonia se expande, los beneficios del capital gradualmente disminuyen. Cuando la tierra más fértil y mejor situada ha sido totalmente ocupada, el cultivo de la tierra inferior tanto en suelo como en situación rendirá un beneficio menor, y se podrá pagar menos interés por el capital empleado en ella. En el grueso de nuestras colonias, asÃ, tanto el tipo de interés legal como el de mercado han caÃdo considerablemente durante el siglo actual. En la medida en que las riquezas, mejoras y población han subido, el interés ha bajado. Pero los salarios no se hunden con los beneficios. La demanda de trabajo se amplÃa con el capital, cualesquiera sean sus beneficios; y después que éstos descienden, el capital no sólo puede seguir expandiéndose sino que lo puede hacer más aceleradamente que antes. Con las naciones laboriosas que progresan en la adquisición de riqueza ocurre lo mismo que con los individuos laboriosos. Un gran capital, aunque con pequeños beneficios, generalmente aumenta más rápido que un pequeño capital con beneficios grandes. El dinero, reza el proverbio, llama al dinero. Cuando se tiene poco es a menudo fácil obtener más: la mayor dificultad es conseguir ese poco. La conexión entre el incremento del capital y el de la actividad, o el de la demanda de trabajo útil, ya ha sido explicada en parte, y lo será más prolijamente después, al tratar de la acumulación del capital.