La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La diferencia entre el beneficio aparente en el comercio minorista y mayorista es mucho menor en la capital que en las ciudades y pueblos pequeños. Donde se pueden invertir diez mil libras en una tienda, los salarios del tendero constituirán un añadido insignificante a los beneficios de un capital tan grande. Los beneficios aparentes del detallista acaudalado, entonces, serán allà más parecidos a los del comerciante mayorista. Por eso los bienes vendidos al por menor son generalmente tan baratos y a menudo mucho más baratos en la capital que en los pueblos. Los ultramarinos, por ejemplo, son usualmente mucho más baratos; el pan y la carne frecuentemente igual de baratos. No cuesta más llevar ultramarinos a una gran ciudad que a una aldea, pero cuesta mucho más llevar cereales y ganado, porque el grueso de los mismos deberá ser transportado desde una distancia mucho mayor. Como el coste primario de los ultramarinos es el mismo en los dos lugares, resultan más baratos cuando se carga sobre ellos un beneficio menor. El coste primario del pan y la carne es mayor en una gran ciudad que en un pueblo rural, y aunque el beneficio es menor no son siempre más baratos allÃ, sino frecuentemente igual de baratos. En los artÃculos como el pan y la carne, la misma causa que disminuye el beneficio aparente, incrementa el coste primario. La extensión del mercado, al permitir la inversión de más capital, reduce el beneficio aparente; pero al requerir suministros desde mayores distancias, eleva el coste primario. En la mayorÃa de los casos esa reducción y esa elevación parecen compensarse recÃprocamente; lo que probablemente es la razón por la cual aunque los precios del cereal y del ganado son normalmente muy distintos en las diversas partes del reino, los del pan y la carne son generalmente los mismos en casi todas partes.