La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Las buenas carreteras, canales y rÃos navegables colocan a las zonas más distantes a la par con los alrededores de las ciudades. Son por ello las mejoras más importantes. Fomentan el cultivo de las tierras más apartadas, que forzosamente son las más extensas del paÃs. Son ventajosas para la ciudad, al quebrar el monopolio de las tierras que la circundan. E incluso son convenientes para estas últimas tierras; aunque introducen mercancÃas competitivas en su antiguo mercado, también abren nuevos mercados para su producción. El monopolio, asimismo, es el peor enemigo de la buena administración, que nunca puede establecerse de forma generalizada si no es a consecuencia de esa competencia libre y universal que fuerza a cada uno a recurrir a ella por su propio interés. Hace menos de cincuenta años, algunos condados cercanos a Londres solicitaron al parlamento que no se extendiesen las carreteras de peaje a los condados más lejanos. Arguyeron que esos condados remotos podrÃan, gracias a la baratura de su trabajo, vender sus pastos y sus cereales en Londres a un precio más bajo que ellos, lo que reducirÃa sus rentas y arruinarÃa sus cultivos. Sin embargo, sus rentas han aumentado y sus cultivos han mejorado desde entonces.