La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La explotación de la tierra, las minas y la pesca necesita tanto capital fijo como capital circulante, y su producción repone con un beneficio no sólo estos capitales sino todos los demás de la sociedad. Así, el agricultor anualmente reembolsa al industrial las provisiones que éste consumió y los materiales con los que trabajó el año anterior; y el industrial repone al granjero los productos terminados que éste ha desgastado y consumido durante el mismo lapso. Tal el intercambio efectivo que se lleva a cabo todos los años entre esas dos clases de personas, aunque rara vez sucede que el producto bruto de una se trueque directamente por el producto manufacturado de la otra, puesto que pocas veces ocurre que el granjero venda su cereal y su ganado, su lino y su lana, precisamente a la misma persona de la cual compra los vestidos, muebles e instrumentos de trabajo que necesita. El granjero vende su producción a cambio de dinero, con el que adquiere, en cualquier parte, los productos manufacturados que necesita. La tierra incluso repone al menos en parte los capitales que explotan las minas y la pesca. Es el producto de la tierra el que pesca a los peces de las aguas; y el producto de la superficie de la tierra es el que extrae los minerales de sus entrañas.