La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Es probablemente imposible determinar cuál es la proporción entre el dinero que circula en un país y el valor total del producto anual que gracias a él circula. Diversos autores la han estimado en un quinto, un décimo, un vigésimo y un trigésimo de ese valor. Pero por pequeña que sea la proporción entre el dinero circulante y el valor total del producto anual, como sólo una parte de ese producto, y con frecuencia una parte pequeña, se destina al mantenimiento de la actividad económica, siempre guardará una proporción muy considerable con respecto a esa parte. Por lo tanto, cuando merced al papel el oro y la plata necesarios para la circulación quedan reducidos quizás a un quinto de su cantidad anterior, si el valor de la mayor parte de los restantes cuatro quintos se añade a los fondos destinados al mantenimiento de la actividad, ello debe representar un caudaloso añadido al volumen de esa actividad, y consecuentemente al valor del producto anual de la tierra y el trabajo.
Una operación de este tipo se ha desarrollado en Escocia durante los últimos veinticinco o treinta años, con el establecimiento de nuevos bancos en casi todas las ciudades importantes, e incluso en algunas poblaciones rurales.