La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Antes del descubrimiento de las Indias Occidentales españolas, el tipo de interés habitual en Europa era del diez por ciento. Desde entonces ha bajado al seis, cinco, cuatro y tres por ciento. Supongamos que en cada país el valor de la plata cayó exactamente en la misma proporción que la tasa de interés; que en esos países, por ejemplo, cuando el interés bajó del diez al cinco por ciento, la misma cantidad de plata pudo comprar la mitad de los bienes que podía comprar antes. Creo que este supuesto no se cumple en ninguna parte, pero es el más favorable a la opinión que me propongo examinar: incluso bajo este supuesto es totalmente imposible que la reducción en el valor de la plata tenga la más mínima tendencia a reducir el tipo de interés. Si en esos países cien libras no valen hoy más que cincuenta antes, diez libras no valdrán más que lo que antes valían cinco. Cualesquiera hayan sido las causas que rebajaron el valor del capital, también necesariamente habrán bajado el del interés, y exactamente en la misma proporción. La relación entre el valor del capital y el del interés debe haber permanecido constante, como sí la tasa nunca se hubiese alterado. Y al contrario, si cambia la tasa, la relación entre esos valores cambia necesariamente. Si cien libras hoy no valen más que cincuenta antes, cinco libras hoy no pueden valen más que dos libras y diez chelines antes. Al reducir el tipo de interés del diez al cinco por ciento, estamos dando por el empleo de un capital que suponemos vale la mitad que antes, un interés igual sólo a un cuarto de lo que valía antes.