La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Todo aumento en la cantidad de plata, si la cantidad de mercancÃas que circula gracias a ella permanece constante, no puede tener otro efecto que el de disminuir el valor de dicho metal. El valor nominal de todos los bienes será mayor, pero su valor real será precisamente el mismo que antes. Serán intercambiados por un número mayor de piezas de plata, pero la cantidad de trabajo que representarán, el número de personas que podrán mantener y ocupar será exactamente igual. El capital del paÃs será el mismo, aunque se requerirá un número mayor de piezas para transferir una porción igual del mismo de unas manos a otras. El medio de traspaso, como la escrituras de un notario verborreico, será más embarazoso, pero la cosa traspasada será la misma que antes y sólo podrá producir los mismos efectos. Los fondos para la manutención del trabajo productivo siguen inalterados, y la demanda del mismo también. Su precio o salarios, por tanto, aunque serán pagados en un número mayor de piezas de plata, comprarÃan la misma cantidad de bienes. Los beneficios del capital serÃan los mismos, nominal y realmente. Los salarios se computan normalmente según la cantidad de plata pagada al trabajador. Cuando ella aumenta, entonces, sus salarios puede parecer que lo hacen también. Pero los beneficios no son calculados por el número de piezas de plata pagadas sino por la proporción entre esas piezas y el total del capital invertido. AsÃ, en un paÃs concreto se dice que los salarios ordinarios del trabajo son cinco chelines a la semana, y los beneficios normales del capital son del diez por ciento. Pero como el capital total de la sociedad serÃa el mismo que antes, la competencia entre los diversos capitales individuales entre los que se divide serÃa también la misma. Todo el mundo negociarÃa con idénticas ventajas y desventajas. La proporción corriente entre capital y beneficio, por lo tanto, serÃa la misma y por consiguiente el interés normal sobre el dinero, dado que lo que normalmente ha de pagarse por el uso del dinero está necesariamente determinado por lo que normalmente se obtiene con él.