La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Con frecuencia las leyes continúan en vigor mucho después que hayan desaparecido las circunstancias que las provocaron y que eran las únicas que constituían su razón de ser. En la situación actual de Europa, el propietario de un acre de tierra está tan seguro de su posesión como el propietario de cien mil. El derecho de primogenitura, sin embargo, todavía sigue siendo respetado, y como es de entre todas las instituciones la más adecuada para mantener el orgullo de las distinciones familiares, es probable que perdure durante muchos siglos. En cualquier otro aspecto, nada puede ser más opuesto al interés real de una familia numerosa que el derecho que empobrece a todos los hijos para enriquecer a uno.
Las vinculaciones son consecuencia natural del derecho de primogenitura. Fueron establecidas para preservar la línea sucesoria, cuya primera idea fue el derecho de primogenitura, y para obstaculizar que cualquier fracción de la finca original abandonase la línea propuesta sea por donación, legado o enajenación, sea por la insensatez o la desgracia de alguno de los sucesivos propietarios. Las vinculaciones eran completamente desconocidas para los romanos. Ni las sustituciones ni los fideicomisos se les parecen en nada, a pesar de que algunos juristas franceses hayan considerado conveniente vestir a la institución moderna con el lenguaje y la indumentaria de esas más antiguas.