La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Si rara vez pueden esperarse grandes mejoras de grandes propietarios, todavía menos pueden esperarse cuando emplean a esclavos como sus trabajadores. Creo que la experiencia de todos los tiempos y naciones demuestra que el trabajo de los esclavos, aunque parece costar sólo su manutención, es en última instancia el más caro de todos. Una persona que no puede adquirir propiedad alguna no puede tener otro interés que comer el máximo posible y trabajar el mínimo. Es sólo mediante la violencia, y nunca por su propio interés, que se puede extraer de esa persona un esfuerzo superior al suficiente para comprar su propia manutención. Plinio y Columela subrayan el grado en que degeneró el cultivo de los cereales en la antigua Italia, y hasta qué punto resultó poco rentable al patrono cuando fue realizado por esclavos. Tampoco era mejor en la antigua Grecia en tiempos de Aristóteles. Cuando Platón describe las leyes de la república ideal, sostiene que mantener cinco mil hombres ociosos (el número de guerreros necesarios para su defensa), con sus mujeres y sirvientes, requeriría un territorio de extensión y fertilidad ilimitadas, como las llanuras de Babilonia.