La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero a esta clase de cultivadores nunca les podría interesar invertir en mejoras adicionales de la tierra ninguna parte del pequeño capital que fuesen capaces de ahorrar de su cuota de la producción, puesto que el señor, que no invertía nada, habría de llevarse la mitad de lo producido. El diezmo, que es apenas la décima parte de la producción, es un grave obstáculo para las mejoras. Por tanto, un impuesto equivalente a la mitad de la producción debe haber sido una barrera frente a ellas igualmente eficaz. Puede que al métayer le interesara hacer que la tierra produjera el máximo con el capital suministrado por el propietario, pero jamás le interesará mezclar con él ninguna parte de su propio capital. En Francia, donde se dice que cinco sextas partes del reino se hallan aún ocupadas por ese tipo de cultivadores, los propietarios se quejan de que sus métayers aprovechan cualquier oportunidad para utilizar el ganado de sus amos en el transporte y no en el cultivo, puesto que en un caso recogen ellos todo el beneficio y en el otro lo comparten con el terrateniente. Esta suerte de arrendatarios todavía subsiste en algunos lugares de Escocia, donde se les llama steel-bow. Los antiguos arrendatarios ingleses, que según el barón Gilbert y el doctor Blackstone eran más bien administradores del señor que granjeros propiamente dichos, eran probablemente de esa misma clase.