La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Las primeras ciudades de Europa cuyo comercio las elevó a un nivel apreciable de opulencia fueron las italianas. Se hallaba entonces Italia en el centro de la parte desarrollada y civilizada del mundo. Las cruzadas favorecieron también extraordinariamente a algunas ciudades italianas, aunque forzosamente frenaron el progreso de la mayor parte de Europa, porque ocasionaron un gran despilfarro de capital y una aguda pérdida de habitantes. Los enormes ejércitos que marcharon desde todas partes hacia la conquista de Tierra Santa estimularon notablemente la navegación de Venecia, Génova y Pisa, a veces porque sus barcos las transportaban hasta allí, y constantemente porque les llevaban las provisiones. Dichas ciudades fueron, por así decirlo, la intendencia de esos ejércitos, y el frenesí más destructivo que jamás asoló a las naciones europeas fue para esas repúblicas una fuente de riqueza.