La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones El comercio exclusivo de las metrópolis tiende a disminuir o al menos a mantener por debajo de lo que podrÃan ser en otro caso tanto las comodidades y la actividad de esas naciones en general como las de las colonias americanas en particular. Es un peso muerto sobre la acción de uno de los principales resortes que pone en marcha el grueso de los asuntos humanos. Al hacer que los productos coloniales sean más caros en todos los demás paÃses reduce su consumo, y estorba asà la economÃa de las colonias y también las comodidades y el trabajo de todos los demás paÃses, que tienen menos comodidades y pagan más por ellas, y producen menos cuando obtienen menos a cambio de su producción. Al hacer que la producción de todos los otros paÃses sea más cara en las colonias estorba análogamente el trabajo de todos los demás paÃses, y las comodidades y la actividad en las colonias. Es un obstáculo que limita los disfrutes y dificulta el trabajo de todos los demás paÃses, pero de las colonias más que nadie, por el presunto beneficio de algunos paÃses en particular. No sólo excluye en todo lo que sea posible a los demás paÃses de un mercado particular, sino que limita en todo lo posible a las colonias a un mercado particular; y hay una gran diferencia entre ser excluido de un mercado cuando todos los demás están abiertos y ser limitado a un mercado particular cuando todos los demás están cerrados. El producto excedente de las colonias es la fuente original de todo el incremento en las comodidades y en la actividad que derivó Europa del descubrimiento y colonización de América, pero el comercio exclusivo con las metrópolis hace que esta fuente sea menos abundante de lo que podrÃa ser.