La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Las ventajas concretas que cada país colonizador obtiene de sus colonias son de dos tipos distintos: primero, las ventajas normales que todo imperio recoge de las provincias sujetas a su dominación; y segundo, las ventajas especiales que se supone derivan de provincias de naturaleza tan peculiar como las colonias europeas en América. Las ventajas normales que todo imperio obtiene de las provincias sometidas a su dominio consisten por un lado en la fuerza militar que suministran para su defensa, y por otro lado en el ingreso que proporcionan para sostener su gobierno civil. Las colonias romanas aportaron ocasionalmente tanto la una como el otro. Las colonias griegas proporcionaron a veces una fuerza militar, pero rara vez un ingreso. No se reconocían como sujetas a la dominación de la metrópoli. Eran sus aliadas en la guerra, pero raramente sus súbditas en la paz.
Las colonias europeas de América no han contribuido hasta hoy con ninguna fuerza militar para la defensa de la madre patria. Su fuerza militar no ha sido suficiente aún ni para su propia defensa; y en las diversas guerras que han entablado las metrópolis, la defensa de sus colonias ha representado una considerable distracción de efectivos militares. En este aspecto, por lo tanto, todas las colonias europeas sin excepción han sido causa más de debilidad que de fortaleza para sus respectivas metrópolis.