La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Cinco acontecimientos distintos, imprevistos e impensados, han concurrido afortunadamente para evitar que Gran Bretaña sufriese tanto como se había pronosticado a partir de la exclusión total que ya hace más de un año (desde el primero de diciembre de 1774) tuvo lugar en una rama importante del comercio colonial, la de las doce provincias asociadas de América del Norte. Primero, esas colonias, al prepararse para el compromiso de no importar agotaron a Gran Bretaña por completo de todas las mercancías adecuadas para su mercado; segundo, la demanda extraordinaria de la flota española absorbió muchas mercancías de Alemania y del Norte, en particular tejidos de hilo, que solían competir con las manufacturas de Gran Bretaña incluso en el mercado británico; tercero, la paz entre Rusia y Turquía suscitó una demanda notable en el mercado turco, que había sido pobremente abastecido durante la depresión del país, cuando la flota rusa surcaba el Archipiélago; cuarto, la demanda de manufacturas de Gran Bretaña en el norte de Europa ha venido creciendo en los últimos años; y quinto, la reciente partición y consiguiente pacificación de Polonia, al abrir el mercado de ese gran país, ha supuesto este año una demanda extraordinaria añadida desde allí a la creciente demanda desde el Norte. Salvo el cuarto, todos estos acontecimientos son por naturaleza transitorios y accidentales, y la exclusión de una parte tan importante del comercio colonial, si por desgracia se mantiene durante mucho tiempo más, puede de todas maneras ocasionar una cierta penuria. No obstante, como esta penuria sobrevendrá gradualmente, será padecida menos severamente que si se hubiera desencadenado de golpe; y entre tanto la actividad y el capital del país podrán encontrar un nuevo empleo y una nueva dirección, lo que podrá impedir que la penuria alcance un nivel considerable. …