La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones ¿Adelantaría de inmediato el pueblo su dinero con la garantía de un fondo que dependiese en parte de la buena disposición de dichas asambleas, tan apartadas del teatro de la guerra y que quizás a veces se considerasen poco concernidas acerca de su desenlace? Contra ese fondo probablemente no se podría adelantar más dinero que el que se recaudase con el impuesto de Gran Bretaña. Toda la carga de la deuda contraída a causa de la guerra recaería así, como ha sucedido siempre hasta hoy, sobre Gran Bretaña, sobre una parte del imperio, no sobre su totalidad. Desde los comienzos de la historia, Gran Bretaña es quizás el único estado que, a medida que fue extendiendo su imperio, sólo aumentó sus gastos, sin aumentar jamás sus ingresos. En general, los otros estados han descargado el grueso del gasto de la defensa del imperio sobre las provincias que son sus súbditas y subordinadas. Hasta hoy Gran Bretaña se ha sacrificado para que sus provincias súbditas y subordinadas se descargasen de casi todo ese gasto. Con objeto de situar a Gran Bretaña en pie de igualdad con sus colonias, a quienes la ley ha supuesto hasta ahora sus súbditas y subordinadas, sería necesario con el sistema de imposición mediante requerimiento parlamentario que hubiese medios para que el Parlamento hiciese inmediatamente efectivas a sus requisitorias, en el caso de que las asambleas coloniales intentaran evadirlas o rechazarlas; aunque no es fácil concebir qué medios son esos, y nadie los ha explicado todavía.