La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero si en cualquiera de esas inversiones distantes, que en una situación normal son menos convenientes para el paÃs, el beneficio aumenta lo suficiente como para compensar la preferencia natural hacia inversiones más cercanas, esta superioridad en el beneficio desviará capital de estos empleos cercanos hasta que todos los beneficios recuperen el equilibrio adecuado. Pero esa superioridad en el beneficio es una prueba de que en tales condiciones sociales esas inversiones distantes tienen relativamente poco capital en proporción a las otras, y de que el capital de la sociedad no está distribuido entre las diversas inversiones de la forma más adecuada. Es una prueba de que algo está siendo o bien comprado más barato o bien vendido más caro de lo que deberÃa, y que una clase particular de ciudadanos está más o menos oprimida, sea porque paga más o porque obtiene menos de lo que corresponderÃa al equilibrio que debe existir y que naturalmente existe entre todas las clases. Aunque un mismo capital nunca empleará la misma cantidad de trabajo productivo en una inversión distante que en una cercana, sin embargo una inversión distante puede ser tan necesaria para el bienestar de la sociedad como una cercana; puesto que probablemente los bienes negociados en la inversión distante sean necesarios para el desarrollo de muchas de las inversiones más cercanas. Pero si el beneficio de los que negocian con dichos bienes supera su nivel adecuado, esos bienes serán vendidos más caros de lo que deberÃan, o por más de su precio natural, y todos aquellos ocupados en las inversiones más cercanas se verán más o menos oprimidos por ese precio elevado. Su interés, entonces, requerirá en este caso que algún capital sea retirado de las inversiones cercanas y destinado a las lejanas, para reducir sus beneficios al nivel adecuado, y el precio de los bienes negociados a su nivel natural. En este caso extraordinario, el interés público requiere que algún capital sea retirado de las inversiones que en circunstancias normales son más ventajosas y dirigido hacia las que en circunstancias normales son menos ventajosas para el público; y en este caso extraordinario los intereses e inclinaciones naturales de los hombres coinciden con el interés público tan exactamente como en todos los demás casos ordinarios, y los conducen a retirar capital del empleo cercano y desviarlo hacia el empleo distante. Asà sucede que los intereses y las pasiones de los individuos naturalmente los disponen a orientar su capital hacia las inversiones que en circunstancias ordinarias resultan más ventajosas para la sociedad. Pero si por esta preferencia natural desvÃan demasiado hacia esas inversiones, la caÃda del beneficio en ellas y el aumento en otras inmediatamente los disponen a corregir esa distribución defectuosa. En consecuencia, y sin ninguna intervención de la ley, los intereses y pasiones privados de los hombres naturalmente los inducen a dividir y distribuir el capital de cualquier sociedad entre sus diversas inversiones de la forma más ajustada posible a la proporción que resulta más adecuada al interés de la sociedad en su conjunto.