La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Es probable que países pobres como Suecia y Dinamarca, por ejemplo, nunca hubiesen podido fletar un solo barco hacia las Indias Orientales si el comercio no hubiese sido reservado a una compañía exclusiva. El establecimiento de una compañía de esa clase necesariamente anima a los empresarios. El monopolio los asegura contra todos los competidores en el mercado nacional, y tienen en los mercados extranjeros las mismas posibilidades que los comerciantes de otras naciones. El monopolio les otorga la certeza de un gran beneficio sobre una cantidad considerable de bienes y la posibilidad de un beneficio amplio sobre una cantidad apreciable de ellos. Sin este incentivo extraordinario los comerciantes de esos países tan pobres probablemente nunca pensarían siquiera en arriesgar sus minúsculos capitales en una empresa tan distante y tan incierta como les resultaría naturalmente el comercio con las Indias Orientales.