La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Un país tan rico como Holanda, por el contrario, probablemente enviaría a las Indias Orientales si el comercio fuese libre tantos barcos como envía ahora. El capital limitado de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales probablemente repele de ese comercio a muchos grandes capitales que entrarían en él en otro caso. El capital mercantil de Holanda es tan copioso que está, por así decirlo, rebosando sin cesar, a veces hacia la deuda pública de países extranjeros, a veces hacia préstamos a comerciantes y empresarios privados del exterior, a veces hacia el comercio exterior de consumo más indirecto, y a veces hacia el comercio de tránsito. Al estar todas las inversiones cercanas totalmente cubiertas, e invertido en ellas todo el capital que puede serlo con un beneficio razonable, el capital de Holanda necesariamente fluye hacia los empleos más apartados. El comercio con las Indias Orientales, si fuese absolutamente libre, probablemente absorbería la mayor parte de este capital redundante. Las Indias Orientales ofrecen a las manufacturas de Europa y para el oro y la plata y numerosas otras producciones de América un mercado mucho mayor y más amplio que el de Europa y América juntas.