La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En una ocasión, en 1730, cuando se propuso al Parlamento que el comercio se desarrollase bajo una compañía regulada, lo que equivalía en cierta medida a una apertura del mismo, la Compañía de las Indias Orientales se opuso y alegó de forma vehemente que la competencia había tenido efectos deplorables. Afirmó que en la India había elevado tanto el precio de los bienes que ya no valía la pena comprarlos; y que en Inglaterra, al sobreabastecer el mercado, había hundido tanto el precio que ya no podía obtenerse beneficio alguno. No puede dudarse que una oferta mayor debe haber reducido considerablemente el precio de los artículos de la India en el mercado inglés, algo sumamente ventajoso y conveniente para el público; pero no parece probable que el precio en el mercado indio subiera mucho, puesto que la demanda extraordinaria ocasionada por la mayor competencia no debió ser más que una gota en el inmenso océano del comercio de la India. Además, el incremento de la demanda, aunque al principio puede aumentar algo el precio de los bienes, siempre tiende a reducirlo en el largo plazo. Estimula la producción y aviva la competencia de los productores que, para vender más barato, recurren a nuevas divisiones del trabajo y nuevos adelantos en su técnica, que jamás habrían existido en otro caso. Los tremendos efectos de los que la compañía se lamentaba eran la baratura del consumo y el incentivo a la producción, es decir, precisamente los dos efectos cuya promoción constituye el principal objetivo de la economía política. …