La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones El progreso paulatino de las artes, la industria y el comercio, las mismas causas que aniquilaron el poder de los grandes señores, destruyeron de la misma forma todo el poder temporal del clero en la mayor parte de Europa. En la producción de las artes, la industria y el comercio los clérigos, como los grandes barones, vieron algo por lo que podían intercambiar sus productos primarios, y descubrieron así el medio para gastar todos sus ingresos en sus personas, sin hacer partícipes de ellos a otra gente. Su caridad devino gradualmente menos generalizada, y su hospitalidad menos liberal y menos profusa. Sus dependientes se volvieron por ello menos numerosos y de a poco fueron desapareciendo por completo. Los clérigos además, igual que los nobles, anhelaban obtener una renta más elevada de sus propiedades, para poder gastarla de igual forma en la gratificación de su propia vanidad y extravagancia. Pero esta renta incrementada sólo podía obtenerse firmando contratos con sus arrendatarios, que se volvieron así en buena medida independientes de ellos. La trama de intereses que vinculaba a las clases bajas del pueblo y al clero se fue de esta manera aflojando y disolviendo. …Y el poder de la iglesia llegó a ser reducido en casi toda Europa al derivado de su autoridad espiritual, e incluso esa autoridad espiritual resultó muy debilitada al dejar de ser apoyada por la caridad y la hospitalidad del clero. Las clases inferiores de la población dejaron de mirar a este estamento como consuelo de sus aflicciones y alivio de su indigencia. Al contrario, les irritaba y disgustaba la vanidad, lujo y dispendio de los clérigos más opulentos, que parecían gastarse en sus propios placeres lo que siempre había sido considerado patrimonio de los pobres. …A medida que el clero tenía menos influencia sobre el pueblo, el estado tenía más sobre el clero, con lo que éste tenía menos poder y menos inclinación a perturbar al estado.